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16 de mayo de 2020
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David Hiniesto

Una casa de cuento en un hotel

Un volumen cerrado construido en madera oculta el dormitorio, el baño y la sauna dentro de esta habitación de hotel de Berlín, recientemente reformada por el arquitecto danés Sigurd Larsen, especializado en arquitectura singular y diseño de mobiliario.

Casa de madera blanca con ventanas-litera abiertas dentro de The Garden Room del hotel Michelberger de Sigurd Larsen, Berlín

The Garden Room (habitación-jardín) es una de las cien suites de diseño único dentro del hotel Michelberger. Cada una de estas habitaciones se divide en seis categorías: acogedor, loft, lujoso, escondite, grupo y gran tamaño.

Vista cenital de contraventanas de abeto abatibles en la casa blanca de The Garden Room, Sigurd Larsen, Berlín

La habitación de Larsen cae dentro de la categoría «Escondite»; en consecuencia, el diseño buscaba generar un espacio habitable que el huésped pudiera explorar y personalizar.

Fachada blanca de la casa-habitación con puerta enrasada y ventana de abeto en The Garden Room del hotel Michelberger

En síntesis, la habitación de hotel (una caja) esconde otra caja (el escondite) con forma de casa rodeada de un espacio vacío. «Queríamos crear una nueva categoría de habitaciones que mantuvieran la atmósfera y el espíritu del hotel único pero que introdujeran una estética nueva y más pura…”

Hueco de abeto con ducha tras un panel pivotante y armarios blancos en la casa de The Garden Room, Berlín

Con la premisa de experimentar la idea del hogar temporal, se trataba de idear un lugar que hubiera que explorar a la llegada y que permitiera la personalización en la manera de usarse.

Ventanas interiores de madera de abeto en el volumen blanco de The Garden Room de Sigurd Larsen en el hotel Michelberger

El arquitecto planteó un volumen de madera en forma de casa y un espacio circundante a modo de jardín, transformando así la habitación convencional en un espacio interior y otro “exterior”.

Axonometría cenital de la suite The Garden Room con la casa blanca en el centro, bañera y sala de estar a su alrededor

Lavabo con repisa de abeto tras la puerta blanca de un armario practicable en The Garden Room de Sigurd Larsen, Berlín

El volumen cerrado se percibe rotundo, blanco y tranquilo desde el exterior, y la luz natural fluye por el espacio circundante, el “jardín”, también en blanco. Las numerosas aperturas, a modo de puertas y ventanas, abren el volumen revelando un cálido y acogedor interior en madera y permiten usar el espacio de múltiples maneras.

Comedor y salón blancos con paneles de abeto sobre el muro y cortinas de gasa en la suite de Sigurd Larsen en Berlín

Pasillo de hormigón y paño blanco que conduce a un escalón de madera clara en The Garden Room del hotel Michelberger

La casa de madera, con aire de casa de cuento o casa de juego de niños, contiene en planta baja un dormitorio, una sauna, aseo y cocina. Una escalera conduce a un segundo dormitorio y una gran hamaca con vista al resto de la habitación.

Dormitorio de abeto con puerta corredera abierta al salón y claraboya en la casa de The Garden Room, Berlín

En el «jardín» hay una ducha de lluvia y una bañera de paso, junto con una mesa de comedor y una sala de estar en una terraza.

Camas encajadas en nichos de abeto con contraventanas abiertas en la casa blanca de Sigurd Larsen, hotel Michelberger

Se nos ocurren mil maneras para jugar en una habitación así.

Planos de la suite The Garden Room de Sigurd Larsen con la planta baja, la planta primera y dos alzados interiores