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28 de diciembre de 2018
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Pedro Ferrer

Un soplo de aire fresco para el hutong tradicional

Los grandes cambios empiezan por pequeños gestos. Acciones inicialmente sutiles, pero que pueden transformar la vida de toda una comunidad. Un buen ejemplo arquitectónico es la humilde Hutong Children´s Library and Art Centre de Pekín.

Minibiblioteca infantil de 9 m2 con ventanas de madera dorada en un hutong de Pekín, de Zhang Ke

Obra del estudio chino ZAO/standardarchitecture, este proyecto a escala reducida se encuentra a tan solo un kilómetro de la plaza de Tiananmen, aunque muy alejado de su estética fastuosa.    Y es que el número 8 del  Cha´er Hutong –Callejón del té– era un típico «da-za-yuan» (patio grande y desordenado) antes de esta intervención.

Patio del hutong de Pekín con construcciones precarias antes de la intervención de ZAO/standardarchitecture

Con una historia de tres o cuatro siglos a sus espaldas, albergó hasta un templo, que en la década de 1950 fue convertido en pequeñas viviendas para más de una docena de familias. Cada una de ellas prolongó su escasa superficie construyendo una cocina hacia el patio, lo que aumentó todavía más la estrechez típica de un hutong tradicional.

Niños jugando en un callejón del hutong con muros de ladrillo gris cerca de Tiananmen

El equipo de Zhang Ke se centró en alguno de esos añadidos informales que aún se conservaban para rediseñarlos en vez de acabar con ellos de un plumazo. Así nació, por ejemplo, la minibiblioteca pública infantil de 9 m2, en hormigón mezclado con tinta china y colocada bajo el tejado de uno de los edificios originales. Una disposición interna en diferentes alturas permite que los niños utilicen los asientos como mesas improvisadas o bancos para tumbarse a leer.

Minibiblioteca de hormigón con encofrado de madera y estanterías amarillas en un hutong de Pekín

Niños leyendo en huecos de la minibiblioteca de hormigón bajo la cubierta de madera del hutong

Sala de lectura con vigas de madera vistas, estanterías de libros infantiles y mesa larga en el hutong

Toda una hilera de antiguas cocinas se transformó de esta manera en un espacio contemporáneo abierto para todo el vecindario con tres áreas interiores comunes: la zona de lectura, una sala para las clases de arte y otra para la práctica del baile.

Vista elevada de las cubiertas de teja gris del hutong con el árbol y la minibiblioteca iluminada

Niños sentados ante una larga mesa de madera en la biblioteca infantil del hutong, Pekín

Niños jugando con una barra de madera bajo una pequeña ventana en un aula del hutong de Pekín

En cuanto a materiales, el hormigón convive con el ladrillo gris reciclado, la madera contrachapada de color claro y abundantes acristalamientos que llenan de vida el interior. Todo ello bajo la atenta mirada del entramado de vigas original como testigo de la historia.

Volúmenes de ladrillo gris entre patios y un árbol centenario del hutong de Zhang Ke en Pekín

Puerta de madera clara en un volumen de ladrillo gris bajo un gran árbol del hutong de Pekín

Galería cubierta de madera junto a la biblioteca infantil bajo los árboles del hutong de Pekín

También se conservó el enorme árbol central, en torno al que se desarrolla un espacio de juego exterior. El lugar ocupado por uno de los viejos añadidos del patio es ahora otra dependencia extra para actividades y un sendero de escaleras que sigue la forma del tronco hasta llegar a la azotea. Un pequeño castillo propio desde donde los niños otean el barrio y dejan volar su imaginación.

Niños corriendo en el patio con escalera de ladrillo y árbol grande de la minibiblioteca del hutong

Cubiertas de teja y volúmenes de ladrillo bajo las copas de los árboles del hutong de Pekín