Saltar al contenido
|
26 de abril de 2013
|
Blanca Marías Revenga

Tu propio momento zen con los bonsáis flotantes de Hoshinchu

Bonsái de hojas rojas flotando en el aire sobre una base de porcelana blanca de Hoshinchu

Dice la tradición que si vemos una estrella fugaz, hay que pedirle un deseo. Pues bien, el estudio japonés Hoshinchu acaba de ampliar esa costumbre a objetos más terrenales.

Desde su taller en la isla de Kyushu, en el sur del país, ha lanzado el proyecto Air Bonsai. Basado en el poético concepto de una estrella flotante a ras de suelo, elabora bonsáis que levitan y giran como por arte de magia ante nuestros ojos.

Bonsáis en bolas de musgo junto a cuencos de cerámica japonesa y una tetera de hierro

Cada ejemplar se compone de dos partes: la «pequeña estrella», una esfera de musgo lista para acoger el árbol en miniatura, y una «base energética» que produce el milagro.

Esquema del Air Bonsai con la bola de musgo flotante y la base magnética con sus medidas

Con un peso máximo de 250 gramos, la esfera -que también podemos usar para trasplantar nuestra planta favorita- contiene un imán y lleva insertada una esponja para facilitar la siembra. Por su parte, la base es un recipiente de porcelana tradicional japonesa de Imari que posee otro imán interno y un mecanismo adicional que hace rotar la estrella.

Manos colocando una bola de musgo sobre la base magnética blanca del Air Bonsai de Hoshinchu

Al conectar el Air Bonsai a la corriente, el árbol flota y gira unos 2 centímetros por encima de la base, que incluye una superficie oscura con efecto espejo para aumentar la magia de la levitación magnética, ese momento en que la fuerza de repulsión entre imanes compensa la de la gravedad; el instante ideal para pedir un deseo.

Desafortunadamente, la legislación japonesa es muy estricta con la exportación de especies vegetales, por lo que solo los clientes nacionales podrán disfrutar de un auténtico bonsái.

Pino bonsái levitando sobre una base de cerámica tradicional japonesa

Como opción exótica, ofrecen un recipiente muy ligero de piedra volcánica en color gris, realizado a partir de lava solidificada del volcán Sakurajima, en el sur de Kyushu, y que puede contener la esfera o bien reemplazarla.

Cuencos de cerámica japonesa artesanal con esmaltes oscuros y sellos grabados

En cuanto a la porcelana, hay dos opciones. Se puede optar por el modelo básico, fabricado en serie con un molde, o elegir la versión hecha a mano. En este caso, un minucioso artesano ceramista da forma y color a una creación única empleando diferentes técnicas según el diseño escogido por el cliente. Es un proceso delicado en el que la pieza se deja secar al aire durante tres meses, tras los cuales se introduce en el horno para su sellado definitivo.

Hombre observando de cerca un bonsái de hojas rojas que flota sobre su base blanca

Para poner en marcha la producción, Hoshinchu inició una campaña de micromecenazgo en Kickstarter. Pedían 80.000 dólares y, a día de hoy, ya llevan recaudados más de 840.000, así que larga vida a los bonsáis voladores.


Imágenes cortesía Hoshinchu