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14 de diciembre de 2014
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Pedro Ferrer

RCR muestra su alma radical y efusiva en la Casa Horizonte

Un talud es el emplazamiento privilegiado de la Casa Horizonte, situada en la Vall de Bianya, dentro de la comarca prepirenaica de la Garrotxa. Este proyecto, iniciado en 2000 y terminado en 2007, resume a la perfección muchos de los planteamientos estéticos del equipo de RCR, el estudio de arquitectura catalán ganador del Premio Pritzker 2017.

Casa Horizonte de RCR, línea baja y oscura en el horizonte de un prado de la Garrotxa ante los Pirineos

La construcción surge a raíz del encargo de una pareja que deseaba una casa amplia en pleno campo. Como requisitos de partida, un equilibrio entre la independencia de cada uno, la vida en común y la interacción con la naturaleza que la iba a rodear. Además, había que tener en cuenta la ubicación del terreno, que se encuentra entre dos vistas excepcionales –los Pirineos y una iglesia románica– y entre dos niveles, en el límite de un terraplén.

Muro de acero corten de la Casa Horizonte de RCR asomando entre la vegetación de la ladera

Casa Horizonte de RCR semienterrada, con una hilera de lucernarios que sobresalen del terreno en la Garrotxa

Casa Horizonte de RCR apenas visible tras matorral y árboles desnudos con las montañas al fondo

A partir de estas premisas, RCR decidió posicionar la vivienda enterrada metro y medio por debajo de la cota de la parcela. De este modo, la súbita aparición de las estancias –en forma de un conjunto de grandes cajas prismáticas de acero Corten– tiene algo de teatral, permitiendo abrir la casa hacia el paisaje.

Silueta oxidada de la Casa Horizonte tras el monte bajo, bajo un cielo nublado de la Garrotxa

Estancia de acero y hormigón abierta con un estanque al valle y la montaña en la Casa Horizonte de RCR

Galería oscura de acero corten con una silla de cuero frente al estanque exterior de la Casa Horizonte

El edificio potencia también ciertos referentes del entorno rural, como las grietas causadas por el agua en su descenso por la ladera en busca de un cauce transversal o la diferencia entre los campos de labor y las zonas arboladas. Atravesado por un enorme corredor interior, queda muy bien remarcado ese flujo longitudinal que une el huerto propio y la cocina, la sala de estar con los estanques y los numerosos patios exteriores con los dormitorios.

Sala de acero oxidado con techo de madera y bancos de hormigón abierta al paisaje, Casa Horizonte de RCR

Vista del valle desde el interior acristalado de la Casa Horizonte, con bancos corridos de acero en primer plano

Dormitorio de la Casa Horizonte con la cama sobre una tarima de acero y una ventana al bosque

La entrada se encuentra al mismo nivel que la parte baja del campo, mientras que los espacios privados pueden abrirse o cerrarse en función de las necesidades de intimidad.

Corredor estrecho revestido de acero corten que recorre la Casa Horizonte de RCR

Paso entre planchas verticales de acero corten con luz lateral en la Casa Horizonte de RCR

Pasillo de hormigón y acero con techo de madera que se pierde en perspectiva en la Casa Horizonte

Esta personalidad sugerente dentro de su radicalidad marca las tres décadas de oficio de Rafael Aranda, Carme Pigem y Ramón Vilalta. Desde su estudio de Olot, combinan rigor geométrico, abstracción y amor por la naturaleza para crear construcciones depuradas. Una engañosa sencillez, reductiva pero elocuente, que se expresa con fuerza en cada una de sus obras.

Bosque de ribera con árboles sin hojas y, al fondo, el perfil bajo de la Casa Horizonte en la Garrotxa

Troncos desnudos en primer plano y la silueta de la Casa Horizonte entre la vegetación del valle Prado verde ante las montañas con la Casa Horizonte de RCR como una línea oscura en el horizonte