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Plantación de penstemon y gramíneas junto a un sendero de losas en el paisajismo de la reforma en La Moraleja

Proyecto de paisajismo Taja

  • Proyecto de paisajismo: ÁBATON

El jardín Taja tiene calle. Tras la plantación asoman los balcones de los edificios vecinos, y ese dato explica el proyecto: una casa familiar moderna, una parcela de dimensiones domésticas y la necesidad de que, desde dentro, se vea campo y no ciudad.

Nuestra solución no fue levantar un muro sino plantar un seto de cipreses como telón de fondo y, delante, una pradera de vivaces que atrapa la mirada antes de que llegue a los vecinos. Equináceas de pétalos caídos, penstemones, salvias, claveles y gramíneas de espiga plumosa se disponen en masas sueltas, sin alineaciones, con la mezcla de orden y desorden de un prado que alguien ha compuesto con cuidado. La paleta es decidida: rosas, magentas, morados y lilas sobre el verde oscuro de los cipreses, que hace de fondo a todos los colores.

Hay más de sesenta variedades, que elegimos con tres criterios: que resistan el verano con poco riego, que pidan poco trabajo y que florezcan por turnos. Unas abren en primavera; otras esperan al final del verano. Las abejas y las mariposas aparecen solas.

El sendero de losas corre pegado a la fachada, entre salvias y aromáticas, hasta las puertas acristaladas, de modo que entrar en casa es cruzar la plantación. Y desde dentro, la vegetación llega hasta el cristal: desde el comedor, las flores magenta quedan a la altura de la mesa, y un arce joven junto a la corredera dará sombra con los años.

Un jardín así suaviza una arquitectura de líneas rectas sin disimularla. La casa sigue siendo nítida; lo que cambia es que ya no está sola. Y quien vive en ella mira hacia fuera y ve un prado donde el plano decía parcela.