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8 de julio de 2022
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Eva Espada Rebollo

Plaza KAIT: un horizonte tejido entre interior y exterior

Vista aérea de la plaza KAIT de Junya Ishigami, una gran cubierta blanca plana con lucernarios cuadrados en Atsugi

En Atsugi, Junya Ishigami + Associates ha completado en 2020 una propuesta que redefine el descanso en el campus: la plaza KAIT. Lejos de ser una zona de paso, es un paisaje arquitectónico semiexterior donde el tiempo se convierte en materia del espacio: Plaza Kanagawa Institute of Technology.

La experiencia del proyecto no parte de un programa funcional, sino de una premisa poética: ¿cómo se pasa el tiempo, más que para qué sirve? Ishigami reclama una versatilidad que no alude a usos concretos, sino a situaciones diversas: conversar, leer, descansar, merendar, dormir —incluso acoger un mercado ocasional— Este espacio está definido por una hoja metálica curvada que cubre una plataforma ligeramente hundida. El techo se asienta directamente en los cuatro muros perimetrales y la superficie inferior de la losa sigue una topografía sutil que conecta suelo y cielo, recreando un horizonte puro . Con apenas 12 mm de espesor, el acero ondulado se expande térmicamente hasta 30 cm, un fenómeno anticipado gracias a 83 pilotes y 54 anclajes que estabilizan la estructura.Plaza KAIT de Junya Ishigami con la cubierta blanca baja y los lucernarios, junto a los campos deportivos

Muro blanco de la plaza KAIT con una ventana horizontal y la cubierta de tierra a la altura del terreno

Render del interior de la plaza KAIT, con suelo gris moteado de luz cenital y un gran lucernario poligonal

Las 59 perforaciones distribuidas sobre la cubierta iluminan el entorno de forma cambiante según el clima y el momento del día. En días soleados, la luz cae en rectángulos bailarines. Cuando llueve, el agua traza columnas vivas que caen sobre el suelo permeable, reclamando con sonidos y texturas esa condición semiexterior . La arquitectura se convierte en un paisaje vivo, activo y sensible.

La intervención aprovecha además la caída natural del terreno, situada dos metros por debajo del resto del campus. Esto permite que el techo se perciba bajo, cercano, casi doméstico, a la altura de una vivienda común, ofreciendo una escala humana que contrasta con las dimensiones del espacio.

Interior difuso de la plaza KAIT con luz que cae desde los lucernarios sobre un suelo continuo gris

Render del espacio interior de la plaza KAIT con una gran apertura al cielo y vistas del campus

Grupo de personas en el interior de la plaza KAIT, entre manchas de luz sobre el suelo

No hay columnas en el suelo. La pieza se sostiene gracias a la tensión y la geometría de muros y techo, como una especie de puente suspendido. El resultado es una sala abierta sin límites visibles, una continuidad espacial que dialoga con el taller KAIT contiguo —resuelto en planta libre y con columnas que remiten a un bosque minimalista— .

La plaza no impone una narrativa, sino que sugiere situaciones. Su escala y materialidad —acero blanco, suelo asfáltico permeable— permiten que se use descalzo, sentado o tumbado, como quien busca reposo o busca ampliar la mirada. Es un escenario sin actores predeterminados.

Persona caminando por el espacio vacío de la plaza KAIT, con aberturas al cielo en el horizonte

Personas sentadas junto a un lucernario cuadrado en el suelo de la plaza KAIT de Junya Ishigami

KAIT Plaza no es una escenografía urbana, sino un episodio arquitectónico que integra ingeniería, paisaje y cuerpo. Funciona como mediador entre la cadencia académica y la pausa, recuperando lo semiexterior. En su diseño, la técnica no se oculta: se despliega en cálculos térmicos, tensiones y perforaciones medidas. Pero sin artificio. Solo con el deseo de acoger el paso del tiempo. Y hacerlo habitable.

Descubre también el proyecto de arquitectura japonesa SH House.

Cubierta blanca de la plaza KAIT entre cerezos desnudos, con los edificios del campus de Atsugi al fondo

Vista aérea de la plaza KAIT en construcción, con la retícula de aberturas cuadradas en la cubierta