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13 de mayo de 2011
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Javier de Montero Fontan

MIA HOUSE

Proyecto de Matías Pons Estel.

Este prototipo de promoción de viviendas se encuentra en Santo Tomé (Santa Fe, Argentina), en una zona residencial donde la escala del vecindario y sus hábitos predominan. El proyecto emerge de la habilidad de crear un sencillo núcleo de viviendas, tanto en diseño como en ejecución. El objetivo principal fue construir un núcleo pequeño que tuviera las funciones básicas de un hogar,  por lo que se decidió trabajar con materiales industriales que fueran fáciles de instalar y operar. El núcleo está modulado a base del material predominante;  es más, fue posible optimizar cada elemento constructivo en el sitio, evitando  la generación de deshechos y reciclando cuantos más componentes posibles.

Mia House al atardecer: pequeño volumen iluminado junto a una casa de hormigón en un prado de Argentina

Mia House en Argentina: pequeño volumen de chapa con ventanas iluminadas al fondo de un jardín de césped

Durante el tiempo libre, con ayuda de familiares y amigos y maquinaria simple, se fueron ensamblando los componentes haciendo de este proyecto algo único y valioso. El núcleo de 36m2 (12m largo x 3m ancho x 2,40 alto) alberga cocina y sala de estar/despacho, baño y dormitorio. El amueblamiento y aprovechamiento al máximo del espacio era crucial para el desarrollo de múltiples actividades en el interior; soluciones construidas in situ que  aprovechan cada m2, vaciando el espacio central y utilizando los lados como apoyo. Uno de los armarios contiene el fregadero y los utensilios de cocina pero se convierte en biblioteca y acaba siendo una mesa de apoyo.

Mia House al anochecer con una ventana iluminada entre árboles y vegetación

Volumen de chapa blanca de la Mia House iluminado desde dentro al caer la tarde

Mia House vista desde arriba con su tarima de palés y un camino de losas entre la hierba

Fachada de chapa ondulada blanca de la Mia House con ventanas abatibles y tarima de madera

Siendo el espacio tan pequeño se utilizaron pocos materiales y colores,  resultando el uso de madera para mobiliario y suelo y el color blanco en el resto. Huecos de ventana continuos de suelo a techo permitieron continuidad visual y espacial entre el interior y el exterior. Técnicamente, el proyecto se sostiene en pequeños pilares de hormigón que suponen el único elemento húmedo de la obra; de ellos surge la estructura principal de perfiles de metal doblados que soportan la «caja» de tuberías que forma el perímetro de la vivienda. Las mismas estructuras soportan la piel del edificio. Exteriormente, está revestida de metal inyectado con sparay y añadido al sistema de ventilación cruzada.

Mia House en Argentina: módulo alargado de chapa blanca sobre el césped con árboles jóvenes

Cocina comedor de la Mia House con muebles de madera clara, mesa blanca y suelo de parqué

Interior alargado de la Mia House con mesa blanca, sillas y encimera de madera bajo la ventana

El proyecto, sin contar con los marcos de aluminio y spray de poliuterano, se construyó por los propios arquitectos en 10 meses. En definitiva, se pretendió una arquitectura que tuviera en cuenta la autenticidad de sus propios materiales y su ensamblaje, proporcionando una lectura simple y clara, una relación entre lo industrializado, lo reciclado y lo natural. Y por encima de todo, que cumpla la función principal: general un espacio vital con muy pocos elementos.

 

Mia House a lo lejos en un jardín amplio de césped junto a una medianera de hormigón

Lateral de la Mia House con ventanas abatibles abiertas y plantas junto a la fachada

Fotografías de Federico Cairoli