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22 de diciembre de 2013
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Pedro Ferrer

Las piscinas naturales siguen marcando tendencia

Cerca de Newark-on-Trent, en el condado británico de Nottinghamshire, podemos asombrarnos con una espléndida piscina natural totalmente integrada en el paisaje.

Terraza de madera con tumbonas junto a la piscina natural de Ensata a contraluz al atardecer

Diseñada por Sarah Murch, de la empresa Ensata, y construida en colaboración con el especialista austríaco Biotop, aprovecha un prado no utilizado de la casa de campo inglesa Elton Cottage. Así, lo que a primera vista parece un estanque lleno de nenúfares y otras plantas acuáticas es, en realidad, un espacio de ocio para toda la familia.

Dos bañistas en la piscina natural de Ensata rodeada de plantas acuáticas, flores y una tarima de madera

Lo primero que se tuvo en cuenta fue la presencia de una capa freática alta en la propiedad, lo que la hace propensa a las inundaciones. La solución ideada para salvar este problema fue elevar la piscina natural más de un metro sobre el terreno, instalar una base de hormigón armado y añadir un drenaje.

Piscina natural de Ensata en construcción, con el vaso revestido de lámina negra y árboles alrededor

Por su parte, los paisajistas suavizaron la diferencia de altura mediante terrazas de piedra seca levantadas con arenisca local, donde crecen plantas perennes y hierbas. El diseño exterior se completó con varios peldaños de madera -que conducen al centro del agua a modo de camino flotante- y una plataforma realizada en alerce, ideal como trampolín para los más pequeños.

Bañistas en la piscina natural rectangular de Elton Cottage, con nenúfares y un pantalán de madera

Siguiendo el esquema de todas las piscinas flotantes, esta construcción posee su particular arquitectura subacuática. La denominada zona de regeneración (de 36 m2) está separada del área para nadar (48 m2) por paredes internas no visibles desde fuera. Es aquí donde las diferentes plantas acuáticas filtran y purifican el agua de manera natural, creando así mismo un efecto de continuidad del jardín.

Bañista y un perro negro en la piscina natural de Ensata entre salicarias rosas y juncos

Sarah Murch eligió en este caso abundantes iris y nenúfares para complementar el colorido de los lirios acuáticos autóctonos, presentes en la familia de los clientes desde hace unos 100 años.

Lirios morados y vegetación frondosa en la orilla de la piscina natural de Elton Cottage con pasarela de madera

A su vez, los amplios escalones sumergidos en piedra natural y la playa artificial hecha con grava ayudan a calentar rápidamente el agua, cuya temperatura oscila entre los 21 y 26 ºC en verano

Operario revisando el borde de la piscina natural de Ensata en obra, con muros de madera y agua llenando el vaso

Todo está ideado para generar belleza, por lo que las bombas y el equipo para la piscina permanece oculto en un cuarto de servicio bajo el entarimado de alerce. Este es el extremo más profundo, con un fondo de 2,5 metros.

Escalones de piedra entre nenúfares y plantas palustres en la zona de regeneración de la piscina natural

El agua circula a través del filtro vegetal y regresa a la piscina por unos surtidores colocados en la orilla de grava, formando suaves ondas en la superficie.

Es fácil enamorarse de esta piscina sin cloro de las East Midlands, relajante o bulliciosa, pero siempre dispuesta a cargarnos de energía positiva.

Ensata

Fotografias Jeremy, Sarah Murch y Ensata