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15 de mayo de 2009
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Carlos Alonso

JUVET LANDSCAPE HOTEL

En Noruega. Cada habitación es una casita independiente y algunas tienen 2 de las fachadas de vidrio. El paisaje donde está enclavado el hotel es, para muchos, un lugar increiblemente bello y variado y la topografía del terreno ha contribuido a que ninguna habitación esté encima de otra, por lo que cada habitación tenga su propia vista. Arquitectos: JSA Superficie: 800m2

Cuatro vistas del Juvet Landscape Hotel: cabinas de madera entre rocas, bosque y valle noruego

Habitación del Juvet Landscape Hotel, pabellón de madera oscura y vidrio espejado entre abedules y rocas

Volumen de madera con fachada de vidrio reflectante sobre un río helado en el Juvet Landscape Hotel, Noruega

Cabina de vidrio en voladizo sobre un río de aguas turquesa en el Juvet Landscape Hotel, Noruega

Habitación del Juvet Landscape Hotel con una butaca frente a un gran ventanal abierto al bosque

Sauna de listones de madera con ventanal corrido sobre el río en el Juvet Landscape Hotel

Interior de madera oscura del Juvet Landscape Hotel con un escritorio junto a una vidriera al bosque

Pabellón acristalado del Juvet Landscape Hotel integrado en la ladera, con cubierta vegetal y pasarela de madera

Baño revestido íntegramente de amarillo, con lavabo ovalado e inodoro suspendido, en un proyecto de Molo

En el Juvet, cada habitación es una casa y cada casa tiene su propio paisaje. Esa idea de alojarse dentro del lugar, y no frente a él, recorre otros hoteles y refugios del archivo del Journal, de los Alpes al Masái Mara.

Hotel Everland, de L/B

Una sola habitación, para una sola noche. El comisario Gianni Jetzer ideó Everland para la Exposición Nacional Suiza de 2002; sus diseñadores, L/B (Sabina Lang y Daniel Baumann), lo levantaron en Burgdorf y después lo trasladaron al lago de Neuchâtel. Tras la Expo volvió a Burgdorf, sobre el estudio de sus autores.

Dentro, una cama grande, un baño y una sala de estar con minibar y colección de vinilos. Entre 2006 y 2009 se posó sobre la azotea del Museo de Arte Contemporáneo de Leipzig y sobre el tejado del Palais de Tokyo, en París: abierto al público en horario de museo, reservado a sus huéspedes por la noche. Después regresó a Suiza.

Hotel Everland, habitación de una sola noche instalada sobre la azotea del Palais de Tokyo, en París

Hotel Aire de Bardenas, de Emiliano López y Mónica Rivera

En medio de un campo de cereal, muy cerca del parque natural de las Bardenas Reales, Emiliano López y Mónica Rivera construyeron en 2008 un hotel de una sola planta que se funde con un paisaje austero. Pequeños cubos repartidos por el terreno traen paz y silencio al entorno desértico, y los espacios se ordenan en torno a un patio central que los protege del cierzo, que azota la zona en invierno y a comienzos de la primavera.

Con un presupuesto escaso, los arquitectos recurrieron a la prefabricación y a una combinación insólita de alta tecnología industrial y elementos humildes: cajas de madera recicladas que visten la fachada principal y lo mimetizan con el entorno.

Hotel Aire de Bárdenas en nueve vistas: módulos, habitaciones y paisaje árido

Habitaciones y volúmenes del hotel Aire de Bárdenas, en diez vistas interiores y exteriores

Fachada de palés reciclados y módulos grises con ventanas encuadradas del hotel Aire de Bárdenas

Fotografías: Víctor Lax

Naibor, en Masái Mara

A orillas del río Talek, en la reserva de Masái Mara (Kenia), Naibor recibe a sus huéspedes con una hilera de siete tiendas de campaña privadas unidas bajo un único toldo, que acoge el comedor, zonas de descanso y un spa al aire libre. De día, la reserva y su fauna salvaje; de noche, suelos de madera, camas amplias, sofás y alfombras de lana. Es un campamento, pero con el confort de un hotel.

Interior de una tienda del safari Naibor en Masai Mara, con mesa de madera y terraza abierta a la sabana

Campamento Naibor en Masái Mara: tiendas de campaña bajo un toldo junto al río Talek

Hoguera rodeada de farolillos entre árboles al anochecer en el campamento Naibor de Masai Mara

Whitepod, en los Alpes suizos

En Les Cerniers, en los Alpes suizos, Whitepod propone otra manera de habitar la montaña: cápsulas geodésicas ancladas a plataformas de madera, de bajo impacto ambiental, en un entorno casi virgen. Cada una está aislada del frío y la nieve, con estufa de leña, ropa de cama orgánica, baño completo y una terraza abierta a los Alpes y al lago Lemán.

Son quince, reunidas alrededor de un chalé alpino de madera de principios del siglo XIX, donde se desayuna por la mañana y se conversa junto a la chimenea al caer el día.

Hilera de cápsulas de WhitePod en la nieve junto a un bosque de abetos al amanecer

Cápsulas de WhitePod iluminadas desde dentro al anochecer, entre abetos y con las luces del valle al fondo

WhitePod en los Alpes suizos: cúpulas geodésicas blancas sobre plataformas de madera en una ladera nevada

Parque de Pedras Salgadas, de Luís y Tiago Rebelo de Andrade

En Vila Pouca de Aguiar (Portugal), en un parque centenario, Luís y Tiago Rebelo de Andrade diseñaron alojamientos de madera y pizarra que se deslizan entre los árboles como una serpiente en su hábitat. Esos materiales los vuelven casi invisibles: el protagonista sigue siendo el parque.

Nuevas técnicas, ensayadas antes en prototipos, permiten una construcción ligera y fácil de transportar. Cada casa tiene estudio, baño y cocina.

Cabaña de madera elevada sobre pilares entre los árboles del parque Pedras Salgadas, de Rebelo de Andrade

Cabaña serpenteante de madera elevada sobre pilares entre pinos en el parque Pedras Salgadas, Portugal

Volumen de madera y pizarra de una Tree Snake House de Rebelo de Andrade entre las copas de los árboles

Casa árbol de Rebelo de Andrade en Pedras Salgadas, volumen facetado de madera sobre pilares entre árboles

Fotografías: Ricardo Oliveira Alves

White Wolf Hotel, de AND-RÉ Architecture

En Penafiel (Portugal), el estudio de Oporto AND-RÉ planteó una arquitectura holística que reúne naturaleza, paz y reflexión. El hotel se divide en piezas de geometría sencilla: edificios blancos y austeros que se convierten en un telón de fondo neutro y limpio para el paisaje. Caminos subterráneos los conectan, a una cota desde la que se entienden la sutil topografía y la escala de los árboles.

La planta baja de cada edificio se envuelve en un vidrio continuo que ancla la construcción al lugar: es el espacio del día, expuesto a los cambios de luz. Arriba quedan las zonas íntimas, pensadas para la noche, con claraboyas sobre las camas que dejan ver un tapiz de estrellas.

White Wolf Hotel de AND-RÉ Architecture: volumen blanco de cubierta a dos aguas sobre muros ajardinados en Penafiel

White Wolf Hotel de AND-RÉ en Penafiel: casas blancas a dos aguas reflejadas en la piscina verde

Camino de grava hundido entre muros blancos que conecta los volúmenes del White Wolf Hotel

White Wolf Hotel de noche: fachada a dos aguas iluminada al final de un camino de grava

Fotografías: AND-RÉ Architecture

V-Lodge, de Reiulf Ramstad Arkitekter

En Buskerud (Noruega), Reiulf Ramstad Arkitekter terminó en 2013 una cabaña para una familia de cinco personas, pensada para todo el año y para los cambios que traerán el tiempo y las generaciones futuras. Se apoya en una suave ladera, y su volumen crea pequeños microclimas con el mejor sol para la vida al aire libre, siempre a un paso del interior.

V-Lodge de Reiulf Ramstad, cabaña de madera gris con cubierta inclinada sobre la nieve entre abedules

Comedor de V-Lodge con luz cálida, sillas cubiertas de piel de oveja y techo inclinado de contrachapado

Fachada acristalada de V-Lodge de Reiulf Ramstad con la cubierta cargada de nieve y el interior visible

Torre de Palma, de João Mendes Ribeiro

En Portalegre (Portugal), João Mendes Ribeiro convirtió un conjunto agrícola en hotel del vino, respondiendo al nuevo programa sin traicionar la arquitectura del lugar. Los viejos edificios se rehabilitan con cambios mínimos —nuevas aberturas, alguna estructura, cubierta o revestimiento sustituidos— y lo nuevo adopta una identidad material común: estructura de hormigón, muros de mampostería y cubiertas de losa.

El patio principal se pavimenta con arcilla estabilizada, ceñida por un borde de mármol blanco de la región. Alrededor, cinco paisajes: un viñedo junto a la antigua acequia, un olivar junto a la nueva piscina, una huerta de hortalizas y aromáticas, otro huerto cerca de los almacenes y una pradera junto a los establos y el picadero.

Explanada del Hotel Torre de Palma al atardecer, con nave blanca, hilera de olivos y una pequeña capilla encalada

Patio del Hotel Torre de Palma con bancos blancos, olivos y casas encaladas bajo un cielo azul

Vista aérea del conjunto agrícola rehabilitado de Torre de Palma, con tejados rojos, patio con olivos y campos alrededor

Tejado de teja roja en primer plano y piscina rodeada de olivares y viñedos en el paisaje del Alentejo

Fotografías: Eduardo Nascimento y João Fôja