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13 de abril de 2014
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Javier de Montero Fontan

Hormigón australiano reciclado para la Sawmill House

Hoy viajamos hasta la pequeña localidad australiana de Yackandandah, en el noreste del estado de Victoria, para analizar el aprovechamiento de materiales y la construcción cooperativa.

Sawmill House de Archier, un pabellón de bloques de hormigón reciclado con cubierta oscura y pasarela de madera, en Australia

La Sawmill House es, de hecho, un bello ejemplo de cómo sacar el máximo partido a una ubicación complicada con soluciones prácticas y económicas que, además, tienen en cuenta la historia y peculiaridades del emplazamiento.

Vista aérea de la Sawmill House sobre el borde de una antigua cantera, con muro de bloques y cubierta oscura

Para su concepción, el estudio Archier -con oficinas en Melbourne y Hobart- trabajó en estrecha colaboración con el cliente, un escultor local. Las propias habilidades artísticas de este y la circunstancia de que fuese un miembro de la familia llevaron a los arquitectos a plantear un proyecto diferente, con propuestas poco convencionales y un diseño abierto que iba modificándose mientras se trabajaba en la obra.

Galería de madera acristalada de la Sawmill House con un habitante sentado y un perro, frente a la ladera

El objetivo era convertir una vivienda bohemia y bastante rústica en una casa versátil que alojase de forma cómoda a sus tres inquilinos. Siguiendo una iniciativa rompedora, para su construcción se utilizaron 270 bloques de una tonelada de hormigón reciclado. Cada uno de estos modernos sillares tiene su historia particular, ya que proceden de diferentes lugares: senderos, viejos puentes, casas… Se decidió no tratarlos y que conservasen sus formas originales. Al haber estado expuestos a la intemperie en un vertedero, el resultado final es un mosaico de varios colores que imita las capas sedimentarias que aún quedan expuestas en el área, una antigua mina de oro.

Pasarela de entrada de la Sawmill House con celosía de madera junto al muro de bloques de hormigón reciclado

Mientras que uno de los lados de la vivienda rinde homenaje a la extracción del metal, algo que también se refleja en los revestimientos dorados de las paredes, el opuesto honra al aserradero local. En efecto, el lateral que se abre hacia el viejo yacimiento está formado por pantallas móviles de listones de madera sin tratar que se deslizan o se abren, transformando el porche en un espacio totalmente abierto hacia el bosque. Con el paso del tiempo, su tono marrón irá pasando a gris plateado.

Fachada de lamas de madera de la Sawmill House, con una persona abriendo un panel junto a la gravilla

Salón de la Sawmill House con banco corrido, techo de madera y gran apertura al paisaje de eucaliptos

Sala alargada con mesa de madera y acero, muro dorado de latón y techo de madera en la Sawmill House

Cocina de la Sawmill House con paneles de latón envejecido, estantes de madera y mesa con banco

Aparte de estos guiños históricos, en la Sawmill House se tuvo muy en cuenta el clima. Por ejemplo, posee una cubierta bastante funcional que aprovecha la brisa que baja por el valle hacia la casa, proporcionando una refrigeración pasiva en los meses cálidos mediante flujo cruzado. Así mismo, en invierno la entrada de sol se maximiza haciendo retroceder a voluntad una sección de 14 metros del techo sobre la cubierta. De este modo, el sol caldea la vivienda durante la mayor parte del año.

Terraza de la Sawmill House con celosía de lamas oscuras y cerramiento de vidrio abierto al paisaje

Respecto al interior, se diseñó como un espacio diáfano para compartir, con la particularidad de que una de las paredes está totalmente acristalada y se abre hacia el patio interno, de forma que la sensación de libertad es completa.

Fachada de tablones de madera y puertas correderas de vidrio de la Sawmill House sobre el césped

Dormitorio de la Sawmill House con muro de bloques de hormigón y patio de césped visible tras la cama

Salón comedor de la Sawmill House con sofá, mesa y celosía de lamas verticales ante el valle

Zona de trabajo de la Sawmill House con escritorio, pilar de madera y suelo de tablas bajo techo de madera

En este creativo unifamiliar australiano los límites se difuminan y los espacios cambian a lo largo del día. Un verdadero hogar de madera, vidrio y hormigón adaptado a su entorno que explora el potencial de materiales desechados y con unas vistas a la naturaleza realmente espectaculares.

Sawmill House vista desde el talud de arcilla, con la fachada de madera sobre el terreno

Vista frontal de la Sawmill House entre la vegetación, con un volumen de madera y vidrio elevado

Fotografia Ben Hosking.

Plano de planta de la Sawmill House con terraza, salón, cocina, dormitorio principal y patio