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13 de diciembre de 2019
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David Hiniesto

Elena, belleza fluida.

La butaca Elena, diseñada por Helena Rohner podría definirse como una escultura pensada por y para las mujeres.

Helena Rohner sentada entre butacas tapizadas en verde azulado, rojo y crema, entre ellas la butaca Elena

La diseñadora canaria, de ascendencia española y suiza, atesora una trayectoria sólida y llamativa en el mundo del diseño, en la que ha conseguido trazar y construir un hilo conductor de diseños sensuales, atemporales y contemporáneos al mismo tiempo, destacando los rasgos de armonía, pasión por el color y variedad y atrevimiento en el uso de materiales.

Estructura de madera de la butaca Elena de Helena Rohner para Rabadán, junto a rollos de tela en el taller

Aunque especialmente reconocida por su faceta de diseño de joyería, la prolífica diseñadora ha diseñado lámparas, textiles, muebles y otros objetos decorativos para firmas como Georg Jensen, Bodum, o Munio, entre otras.

Alfombra redonda de fibra natural con un reborde rosa junto a un muro de piedra, en el espacio de Rabadán

Ahora, la diseñadora ha colaborado con Rabadán (compañía sustentada en la manufactura artesanal) para hacer realidad una butaca, Elena, de estética enormemente sensual y orgánica, un objeto que por sus dimensiones y condiciones de uso está pensada para el mundo femenino, y es el fruto de una reflexión acerca de cómo se sienta la mujer.

Butacas Elena de Helena Rohner en crema, rojo y azul, de formas redondeadas ante una cortina gris

El nombre de Elena es un homenaje a la fundadora de Rabadán, madre del propietario actual, recientemente fallecida.

Butaca Elena de Helena Rohner para Rabadán tapizada en terracota sobre un pedestal blanco

En esta pieza se identifican muchos de los rasgos presentes en el trabajo de la diseñadora, que destacan por su belleza y personalidad, formas orgánicas de gran serenidad y sutileza. “…suelo decir que redondeo esquinas, suavizo formas y hago que la luz se mueva de forma líquida por las piezas. Mi reto es buscar que esas formas reflejen la luz, y con ello resaltar curvas, texturas y espacios…”

Butaca Elena de Rabadán en azul petróleo, de silueta orgánica ante una cortina gris

La butaca se plantea como una escultura para la casa con una lectura en las tres dimensiones, “…una pieza exenta con aire a su alrededor y que fuera armoniosa desde todas sus perspectivas… femenina por sus formas y por todos sus atributos, y también coqueta y alegre”.

Seis versiones de la butaca Elena de Helena Rohner, del armazón de madera al tapizado en distintos colores

La estructura de la butaca está hecha en madera de aliso escopleada (sin clavos ni tornillos), a mano y de forma individual, las patas torneadas son de roble español y los tejidos de algodón de alta resistencia de la firma Loro Piana. Se buscaba, además, que el textil tuviera las mínimas costuras posibles, minimizando los cortes para no interrumpir la forma fluida que caracteriza la butaca.