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3 de marzo de 2013
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Eva Espada Rebollo

El huerto japonés que inspiró una casa unifamiliar

Los propietarios de un frondoso huerto de caquis, situado en una zona residencial de la prefectura japonesa de Gifu, decidieron que este espacio sería un entorno estupendo para levantar su hogar. Así que encargaron el proyecto al estudio Airhouse Design Office, especialista en soluciones unifamiliares, con las únicas condiciones de que la vivienda tuviese amplios espacios abiertos y techos altos.

Casa Ohno en Gifu con cubierta a cuatro aguas gris rodeada por un huerto de caquis y montañas al fondo

Fachada de la casa Ohno con acceso pavimentado entre campos de cultivo y tejados vecinos

Para satisfacer a sus clientes, el arquitecto Keiichi Kiriyama ideó una estructura a base de siete enormes columnas como armazón de la casa, sobre las que se asienta un gran tejado. Las vistas panorámicas están aseguradas mediante numerosos ventanales acristalados de suelo a techo por toda la fachada, mientras que las columnas poseen una doble función. Por un lado, proporcionan intimidad frente a estas abundantes zonas expuestas, ya que todas las áreas privadas se alojan en su interior. Por otra parte, este diseño hace posible unos espacios comunes -salón, cocina y comedor- abiertos y llenos de luz.

Comedor y cocina alargados de la casa Ohno con mesa blanca, suelo de roble y paredes blancas altas

Cocina de la casa Ohno con isla de madera clara, estantes flotantes y ventanal al jardín

Vista desde la escalera de la casa Ohno hacia el salón con suelo de madera y gran ventanal al huerto

Además, con esta disposición solo se ve desde el interior el huerto y el cielo, por lo que la sensación de aislamiento de la ciudad es muy relajante en cualquier lugar de la vivienda.

Espacio de doble altura en la casa Ohno con cortina blanca, mesa de vidrio y vistas a los caquis

Salón de la casa Ohno con suelo de roble, escalera blanca, butaca y ventanal hacia el huerto

Las columnas ocupan las esquinas y el centro de la construcción, siendo diferentes en formas y tamaños. Todas tienen dos plantas, que albergan el dormitorio principal, los cuartos de los niños, varios espacios de almacenamiento, un cuarto de invitados, el baño, una pequeña biblioteca y una zona de lavandería. El acceso a los niveles superiores se realiza mediante varias escaleras, tanto de mano como de peldaños.

Hueco en un muro de madera de la casa Ohno que enmarca el salón blanco y el ventanal

Habitación forrada de madera en la casa Ohno con silla, banco blanco y ventanas hacia el huerto

Interior de la casa Ohno con escaleras blancas de acero, altillos, suelo de madera y luces colgantes

Hueco blanco que da a una habitación de madera con escalera, silla y ventana alta en la casa Ohno

Para favorecer la transición gradual entre la casa y el huerto en la parte delantera, también dispone de una terraza cubierta a modo de patio interior en la que se ha plantado un árbol.

Vestíbulo de la casa Ohno de Keiichi Kiriyama con suelo de cemento, un árbol interior y paredes blancas

Árbol plantado en el suelo de cemento del espacio central de la casa Ohno con escalera blanca de acero

Cortina translúcida ante un espacio de doble altura con árbol interior y cristalera en la casa Ohno

Respecto a los acabados, en el interior se ha jugado con los contrastes suaves entre los suelos y estanterías de madera y los tonos gris azulado y blanco de paredes y escaleras, mientras que en el exterior el gris oscuro del tejado resalta la gran altura de la vivienda. Un tejado piramidal, no muy elevado y de bordes afilados, que sobresale en voladizo a fin de proporcionar sombra alrededor de la casa.

Interior blanco de la casa Ohno con altillos, escalera de acero, silla de madera y mesa baja de vidrio

Baño blanco de la casa Ohno con lavabo, bañera, mampara de vidrio y ventana al huerto de caquis

Casa Ohno al anochecer con la entrada acristalada iluminada bajo la cubierta a cuatro aguas entre frutales

Fotografías: Toshiyuki Yano.