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8 de enero de 2026
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Paula Cárdenas Giménez

Casa Puerto Nuevo: madera y paisaje en diálogo silvestre

  • Fotografía: Federico Cairoli
  • Arquitectos: Lezaeta Lavanchy y Tomás Tironi

La Casa Puerto Nuevo se asienta en la meseta verde que desciende hasta el bosque de coigües y el espejo sereno del Lago Ranco, en el sur de Chile. El proyecto, a cargo de Lezaeta Lavanchy junto a Tomás Tironi, responde con sencillez al deseo de fundir vivienda y naturaleza.

La planta de 147 m² ocupa una parcela con límites definidos, pero la vivienda no se pliega a una trama recta: su planta rectangular se estira paralela al borde del terreno, maximizando las vistas hacia el bosque o el lago desde cada estancia.

El interior se organiza con lógica de corredor: los espacios se disponen linealmente, reduciendo al mínimo las circulaciones internas y garantizando que cada habitación —salón, dormitorios o cocina— abra su mirada hacia el verde o hacia el agua. Es un planteamiento que prioriza la relación visual con el entorno, antes que la geometría interior.

Los extremos de la planta incorporan recintos triangulares que aligeran la rigidez del rectángulo, produciendo un volumen trapezoidal. Esta sutil geometría permite distorsionar la percepción habitual de las fachadas y ofrecer mayor dinamismo volumétrico.

La estructura principal recurre casi en su totalidad a la madera, en consonancia con el bosque cercano. Solo los apoyos, tubos metálicos sobre fundaciones puntuales, evitan una gran alteración del terreno: la casa parece flotar sobre la pendiente, con un impacto mínimo.

El techo metálico, inclinado, responde tanto al clima —lluvioso en la zona— como a la pendiente natural del terreno, integrando la casa en la topografía. Esta decisión establece continuidad visual con construcciones cercanas, evitando disrupciones en el paisaje.

Gracias a su planta libre y apertura estratégica de huecos, la vivienda borra los límites entre dentro y fuera. El bosque y el lago se convierten en prolongaciones visuales del espacio interior.

Cada ventana, orientación y material tiene sentido: la madera interior modula luz y calor, y la simplicidad constructiva asegura comodidad con moderación. No hay ornamentos innecesarios, solo un pabellón doméstico que respira junto a la naturaleza.

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