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12 de enero de 2014
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Guillermo Santos García

Casa DC II, un toque contemporáneo a la tradición rural flamenca

Apostar por una tradición renovada sin estridencias es siempre garantía de éxito. El estudio belga Vincent Van Duysen Architects ha seguido esta máxima a la hora de concebir su Casa DC II, ubicada en una zona rural del centro del país.

Volúmenes de madera gris con cubierta a dos aguas de la Casa DC II de Vincent Van Duysen junto a árboles jóvenes

El objetivo era rendir homenaje a una vieja granja de la localidad de Tielrode, transformando su ubicación original en un hogar acogedor con toques informales y contemporáneos, pero sin perder la esencia de las casas de labor flamencas.

Casa DC II entre campos vista desde la carretera rural, con su silueta de granero de madera gris

Este concepto se desarrolló proyectando tres edificios, que siguen a la perfección la estética simple de las construcciones rurales: un amplio volumen rectangular próximo a la carretera, rematado por un tejado a dos aguas con pendiente de 45º. Bloques icónicos y tradicionales a los que se les dio una relectura moderna.

Esquina de dos volúmenes de madera gris y puerta de tablas verticales en la Casa DC II de Vincent Van Duysen

Las tres edificaciones se orientaron para formar un patio central, que recibe todo el sol del mediodía. En cuanto al exterior, la ornamentación se redujo a la mínima expresión. Formas desnudas, sin aleros, envueltas por completo en madera, donde las canaletas y las chimeneas han desaparecido. Tanto este material en tono gris omnipresente como sus grandes puertas correderas evocan la esencia de los graneros originales en que se inspiran.

Paso cubierto de madera oscura que enmarca el jardín y el camino de hormigón en la Casa DC II

Fachada de tablas de madera gris con puertas correderas y pequeños lucernarios en la Casa DC II

Fachada de la Casa DC II con panel central de tablas horizontales entre dos puertas de lamas verticales

Por su parte, los grandes ventanales y unas claraboyas estratégicamente situadas proporcionan abundante iluminación natural, al tiempo que permiten disfrutar del espectáculo verde de los campos que la rodean.

Casa DC II tras un sauce y un canal junto al seto, en el paisaje agrícola

Salón de la Casa DC II con sofás grises, armarios de madera y suelo continuo bajo un techo blanco

Además, Van Duysen -fiel a la filosofía que ha seguido desde la puesta en marcha de su estudio en 1990- ha cuidado también el diseño interior, al que ha dotado de una riqueza que contrasta con el minimalismo de la cubierta externa. Con sus líneas puras, una marcada preferencia por la angulosidad y ese revestimiento interno en madera tostada tan acogedor, la Casa DC II simboliza ese lugar tranquilo y sofisticado donde es fácil sentirse a gusto.

Cocina de la Casa DC II con isla de piedra, grifo negro y armarios de madera sin tiradores

Galería de la Casa DC II entre un panel de madera y el gran ventanal con carpintería negra

Hueco de escalera con luz natural, vidrio y paramentos de madera en la Casa DC II

En colaboración con la empresa local Denc Studio!, especializada en construcciones sostenibles y arquitectura bioclimática, se consiguió una vivienda pasiva que optimiza los recursos naturales disponibles. El jardín, obra del paisajista Paul De Roose, cede el protagonismo a varios árboles aislados sobre grandes tapices de césped y a unos caminos formados por bloques de hormigón pulido que delimitan espacios y llegan a atravesar incluso uno de los volúmenes. Esta hábil mezcla de naturaleza y orden permite crear una transición suave entre el entorno doméstico y el rural.

Casa DC II de madera gris vista desde el lienzo de madera oscura, con camino de hormigón y césped

Diseño 100% flamenco para una obra de 330 m2 en la que sobriedad y frescura van de la mano para traer a la memoria la herencia rural del emplazamiento.

Fotografías Koen Van Damme