|
15 de enero de 2026
|
Paula Cárdenas Giménez

Casa C-VL en De Haan: diálogo silencioso con el paisaje flamenco

  • Arquitectura: Graux & Baeyens Architecten
  • Fotografía: Johnny Umans

En un entorno rural próximo a la costa de De Haan (Bélgica), Graux & Baeyens Architecten proyectan la Casa C-VL como un ejercicio de contención y respuesta sensible al lugar. El edificio se adapta a una parcela alargada, abrazando la forma del terreno sin imponerse. La propuesta parte de una lógica de adaptación morfológica, que evita gestos rotundos en favor de una arquitectura que se despliega en planta baja con una volumetría controlada, austera y precisa.

La cubierta de teja cerámica marca la identidad del conjunto, envolviendo el volumen casi como una pieza monolítica. Esta solución no solo responde a condicionantes urbanísticos y climáticos, sino que permite alojar un altillo en el interior, aportando altura y fluidez a los espacios. El ritmo de los faldones rompe la linealidad de la planta, aportando variación y matices a la percepción interior-exterior de la vivienda.

Casa C-VL se construye a partir de una paleta honesta y contenida: ladrillo visto pintado de blanco, madera y teja cerámica. Lejos de buscar protagonismo, los materiales se integran con naturalidad en el paisaje y en la tradición constructiva local, reinterpretando sus códigos con un lenguaje contemporáneo. En el interior, el yeso y la madera natural aportan calidez sin recurrir al ornamento, generando una atmósfera serena y funcional.

Este mismo enfoque se traslada al tratamiento de la luz natural, gestionada con precisión a través de grandes huecos que se abren hacia patios o al jardín. La iluminación no busca el efecto, sino el bienestar: se filtra, se matiza, acompaña. Porches, marcos profundos y umbrales actúan como filtros climáticos y visuales, tejiendo una relación directa pero delicada con el exterior. La vivienda, así, se convierte en un refugio luminoso y silencioso, donde la arquitectura desaparece para dejar espacio a la vida cotidiana.

 

Casa C-VL no es un manifiesto formal, sino un espacio para vivir. Su programa responde a las necesidades de una familia, con estancias conectadas, zonas comunes amplias y rincones que permiten privacidad. La arquitectura, lejos de querer sorprender, se pone al servicio de una forma de habitar tranquila, pensada desde la escala humana.

Para ver más proyectos de arquitectura accede a nuestro Journal para  no perderte nada.