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3 de diciembre de 2017
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Pedro Ferrer

Bell Chair, una inyección de frescura para la silla monobloque

Con infinidad de variantes, las sillas de plástico son un buen ejemplo de cómo un diseño contemporáneo puede hacerse universal. Sin embargo, muchas veces percibimos esta humilde pieza como algo barato, de escasa calidad, desechable e incluso feo.

Pila de sillas Bell Chair de Konstantin Grcic para Magis ante un muro de ladrillo y un suelo de adoquines

El diseñador industrial Konstantin Grcic (Múnich, 1965) se ha propuesto desterrar esas sensaciones con Bell, una silla que apuesta además por la responsabilidad medioambiental.

Cuatro sillas Bell Chair de Magis en negro, blanco y salmón sobre suelo claro con fondo de policarbonato

Creada para el fabricante italiano de mobiliario Magis, la Bell Chair es una silla apilable monobloque elaborada con polipropileno reciclado. El material de partida se obtiene de los residuos generados en la producción de otros muebles, así como en la industria local del automóvil. Al no incluir prácticamente materiales vírgenes o nuevos y poder reciclarse al 100 % al final de su vida útil, constituye un auténtico modelo de sostenibilidad.

Bell Chair salmón de Konstantin Grcic para Magis ante un cuadro negro con letras

Su diseño en forma de concha también ha conseguido rebajar la cantidad de plástico necesario para cada unidad, Esto implica un menor consumo de energía, ya que reduce el tiempo de ciclo en la fabricación (menos de 60 segundos), ahorrando costes. Así pues, con solo 2,7 kilos de peso, la Bell es un kilo y medio más ligera que una silla de plástico tradicional. De hecho, todos estos factores contribuyen a que sea más asequible para los consumidores (77 € la unidad).

Vista cenital de una mesa de madera rodeada de sillas Bell Chair negras, blancas y salmón

Su geometría redondeada hace que sea muy cómoda y visualmente atractiva, al tiempo que le aporta robustez estructural. Pero el alemán Grcic ha ido más allá en cuanto a soluciones ahorrativas. Aprovechando que Bell es apilable, ideó un palé de entrega –elaborado con el mismo material reciclado– capaz de sostener hasta 24 sillas. Este accesorio, en un llamativo color rojo anaranjado, disminuye la huella de carbono al reducir el volumen de transporte y sirve así mismo de expositor en las tiendas de los distribuidores de la marca.

Konstantin Grcic junto a una pila de sillas Bell Chair sobre un palé rojo

La nueva referencia de Magis rebosa versatilidad: se puede emplear en decoración de interiores, exteriores, para usos comerciales, eventos y otros muchos ambientes sin desentonar. En la actualidad, la silla Bell se encuentra disponible en tres colores: Sunrise, High Noon y Midnight, unos tonos levemente moteados que se adaptan a cualquier estilo de mobiliario.