Villa de Gata
- Arquitectura e interiorismo ÁBATON
- Fotografía y vídeo de Derek Pedrós
De establo a casa de campo
Ubicada en un enclave privilegiado sobre la sierra, la intervención se
centró en ofrecer un parador en mitad de la naturaleza con las
comodidades actuales. Una casa de campo como un refugio de
desconexión para la familia.
La rehabilitación de la Villa de Gata, un antiguo establo para ovejas, se centró en recuperar los elementos de la arquitectura original y mantener la esencia de las construcciones autóctonas.
La estructura y las fachadas se rehabilitaron imitando la volumetría y materiales originales, conservando su esencia rural con el uso de materiales autóctonos y recuperados de antiguas construcciones del territorio.
Esta vivienda se localiza en la Sierra de Gata como un proyecto de rehabilitación que aprovecha la arquitectura preexistente del territorio y reconoce la posición y las decisiones estructurales originales.
Ubicada en un enclave privilegiado sobre la sierra, la intervención se centró en ofrecer un parador en mitad de la naturaleza con las comodidades actuales.
Para convertir esta antigua edificación en una vivienda unifamiliar, se amplió la estructura generando una segunda planta que brinda las mejores vistas al dormitorio y baño principal, a la vez que separa estos espacios del resto para una mayor privacidad.
En la planta principal, el recibidor caracteriza el espacio mediante contrastes materiales: la piedra original con tierra de la zona se ve superpuesta por el blanco de los acabados que significan nuestra arquitectura. La base de la escalera se transforma en peldaños ligeros de chapa que contraponen la rusticidad del ladrillo con un estilo moderno y contemporáneo, y estas dualidades se repiten en cada estancia creando una belleza basada en los contrastes temporales y materiales.
Uno de los volúmenes originales alberga los espacios comunes de comedor, salón y cocina como un área continua y abierta por completo hacia el exterior, con vistas hacia la piscina y el robledal. Una chimenea exenta diferencia los espacios sin interrumpir la continuidad visual a lo largo de toda la geometría del espacio.
A ambos lados de la zona común se distribuyen tres dormitorios con baños independientes que disfrutan de conexión directa al exterior y sensaciones naturales, como los lavabos de granito tallado.
Una de las mayores modificaciones a la arquitectura original fue la generación de grandes ventanas que introdujeran luz natural a cada espacio, convirtiendo una construcción oscura y cerrada en una en contacto directo con el exterior, la vegetación de los alrededores y la luz. Esta nueva interpretación del espacio dio lugar a una intervención respetuosa y donde el fundamento de la arquitectura es su intrínseca relación con su entorno.






























